domingo, 21 de mayo de 2017

Reflexión de una pava al anochecer

Es curioso. Llevo dos días soñando lo mismo. Que tengo una idea brillante, redonda, “la idea”, “la historia”. Pim pam pum, fuegos artificiales, casi me parece oler el humo de ese cigarrito que cierra el proceso, a lo Stephen King. Pero cuando despierto lo único que prevalece es la sensación de haber hecho algo grande, imperecedero, bien hilado, perfecto, como un puzle al que no le falta ni una pieza. ¡Qué orgasmo! Lo feo del asunto es que por la mañana no recuerdo nada. La vigilia trae de nuevo la mediocridad, y con ella el vacío, el anonimato, la  invisibilidad. La mañana trae los espejos y uno se mira y saca la lengua y dice “¡ah!” y es la misma lengua y la misma cara de sueño de todos los días. No hay escritor, ni historia, ni consagración. Y miras al espejo y le preguntas por la puta historia y por qué carajo se te ha olvidado. Y el espejo te sonríe con esa mirada abismal de los cristales sabios y te espeta un:” ¿pero qué coño te crees?”. Luego cierras la puerta del baño y vas a la cocina a preparar un café con los pelos revueltos y, mientras el microondas da vueltas intentas recordar, al menos, esa sensación maravillosa, la de haber creado algo bueno por fin, para poder sobrevivir al día. 

¿Sabéis de qué hablo?

12 comentarios:

  1. Alguna vez me ha pasado con un poema... y me da mucha rabia no recordarlo porque aunque intente reconstruirlo ya no es EL POEMA!!!... hay que dormir con una libreta y un boli al lado de la cama...

    Besos.

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    Respuestas
    1. Toro, conociéndome, si me acuesto con una libreta y un boli soy capaz de soñar que hablo un inglés fluido y acabo escribiendo esa historia sublime en un idioma ininteligible, casi marciano o "argo asín". Beso.

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  2. Si hablas en sueños podrías poner una grabadora ;)

    O sino como dice toro.

    Imagino que tiene que dar mucho coraje :(

    Besos.

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  3. Espero no hablar en sueños, Prozac. Sí que da coraje. Da el mismo coraje, o casi, que cuando se borra sin querer algo que tenías escrito y que te había quedado cojonudo. Bueno, no, eso ya es la puta muerte pendeja. Un besazo, guapa.

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  4. Sí que me ha pasado. También lo contrario: despertarme con ello en la cabeza y correr a escribirlo antes que volara.

    Hay un truco que a lo mejor no tendría que contarte. Cuando te vuelva a pasar (que te pasará), nada más levantarte pellízcate un codo y no te lo sueltes hasta que no vuelva toda la historia. Pruébalo, ya verás.

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  5. Intuyo que me vacilas, verdulero. Grrrrrrrrrrrrrrrr

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  6. No te vacilo. Prueba y me cuentas.

    ¿Por qué verdulero?

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  7. Es un piropo. Tómalo como tal. No hay gente con la que más a gusto me encuentre que con esa a la que quiero lavarle la boca. Yo les llamo verduleros. Pero si saben, si consiguen alternar las verdulerias con palabras mágicas ya les llamo malabaristas. Probaré eso que dices de pellizcarme el codo, pero como no resulte te enteras.

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  8. Sí, tú prueba lo del codo, pero sobre todo, cuéntamelo cuando lo hagas, verdulera.

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  9. Pues ya lo he probado, y ha sido, como mínimo, interesante. ;)

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  10. Narrando la "imposibilidad" de encontrar la historia soñada,
    nace este hermoso relato. ¡Gracias por ofrecerlo!
    Saludos,
    Alejandra
    _
    http://lupadelviajero.blogspot.nl/

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  11. oh, no había visto tu comentario. Corro a hacerte una visita.

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