jueves, 1 de junio de 2017

La explosión

El hombre de la bata blanca le dijo que el único remedio para dejar de fumar era comer. Coma usted lo que le apetezca cada vez que sienta deseos de fumar. Eso dijo. Y como uno nunca debe desconfiar del consejo de un sabio, aquel paciente de tos sibilante lanzó la cajetilla a la papelera y salió a la calle. Hacia mucho calor. El verano lo incomodaba. Y cuando se ponía nervioso fumaba. El primer cochinillo no le sentó mal, pero no calmó los temblores. Tampoco lo consiguió el ciervo, ni el ossobuco, ni la colmada fabada con chorizo. Cuando se escuchó el estallido, el camarero descolgó el teléfono y dijo: deja ya de enviármelos, mi negocio ya remontó.


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